Sylv E. D'Angelis

Omega olor a pomelo y hierbabuena. Aprendiz a sucesora del elemento tierra.



Inicios

Lily había crecido dentro de una familia disfuncional y violenta. Su padre era un beta alcohólico que demostraba su poder al alzar la mano a su madre e hijas en cada ocasión donde necesitaba dejar en claro que él era quien mandaba. Su madre, una omega atemorizada por los golpes recibidos. Una noche en medio de una lluvia torrencial decide dejar la casa en busca de un mejor futuro. Sus dos hermanos mayores había escapado en cuanto la oportunidad se había presentado, posteriormente fueron sus hermanas.Con tan sólo 6 años había visto a cada miembro de su familia dejarla a su suerte, un año más tarde quedaría en soledad al encontrar a su padre ahogado al borde del pantano con una botella flotando al lado suyo, probablemente demasiado ebrio para poder salir. La pequeña de cabellos rubios ese día se sentó a llorar con un sentimiento de abandono que le arrebataba el aire y golpeaba las costillas.Fueron tres semanas después de la muerte de su padre que se encontraba explorando la marisma, había encontrado árboles frutales y cuando podía se llevaba para casa. Uno de esos días fue sorprendida tomando algunas frutas por una señora de cabello blanco, la cual le detuvo no con la intención de reprenderla, pero la pequeña había sido criada con miedo, así que le lanzó una mordida, tomó lo que pudo y se desapareció en medio de las ramas.Lily no volvió a ir durante casi dos semanas a ese lugar, con el miedo de que esta vez no pudiera escapar, pero comer únicamente bayas no la llenaban. Una vez más, decidió ir esperando tener un poco más de cuidado para no ser descubierta… pero al llegar notó que no había fruta que tomar, ya no era temporada, pero eso es algo que aún no comprendía. Al llegar a su bote notó una pequeña canasta con algunas frutas, incluso vio algunos panes y un bote pequeño de mermelada. Fue el vuelo de unas aves que le espantó provocando tirase la canasta a la tierra húmeda y nuevamente saliera corriendo…Al día siguiente, había recibido hasta la entrada de su casa la canasta que había dejado tirada, sólo que esta vez sí la tomó, pues no había comido en casi 2 días y se moría por aquél pedazo de pan. Después de una semana, una nueva canasta llegó y así sucesivamente hasta que con el paso del tiempo más cosas iban llegando como algunas prendas, velas y cerillos, incluso habían mandado una clase de juguete, un pequeño ave tallado en madera, que aún en la actualidad guardaba.Luego de casi 1 año y 8 meses, y con 9 años recién cumplidos. Una mujer se apareció en su puerta, cargando dicha caja entre sus manos huesudas, tenía el cabello cobrizo y una expresión en la cara que denotaba calidez y algo más que no supo identificar, cuidaba su expresión facial para no asustar a la pequeña delante suyo. En más de una ocasión encontró a la mujer dentro de su casa, buscando por ella mientras se encontraba buscando algunos alimentos, y ella siempre se refugiaba en la copa de los árboles, esperando que la desconocida dejara su hogar… finalmente lo hacía cuando la noche comenzaba a caer. Pero en ese momento se había quedado estática en el pórtico al verla de frente, sus pies tan pesados como unas piedras, tratando de leer el lenguaje corporal de la mujer, estaba lista para poner resistencia, sin embargo esta le regaló una sonrisa.La mujer aún era una total desconocida, pero se hacía llamar “Laurie”, había estado yendo cada dos semanas a su hogar, siempre cargando una canasta con comida para ella.Había descubierto que Laurie tenía una risa que retumbaba las paredes de su casa, el tipo de risa que te contagia la felicidad y las ganas, también había descubierto que su tono de voz era calmado como el viento en primavera y las palmas de sus manos eran suaves como una ciruela, un tipo de suavidad que jamás había experimentado. Increíblemente podía plantar cualquier cosa en su jardín y a los días estaría dando frutos, al igual que había notado que el clima en la marisma era menos caótico, casi como si ella fuese la responsable de traer la luz.Poco a poco se había ganado su confianza y cada día que sabía que llegaría la esperaba con ansias, especialmente cuando la mayor le enseñaba algo que no conocía, de las plantas, de los animales, de la vida en sí. En una mañana le comentó que cuando no venía es porque tenía que estar en otro lado poniendo orden y brindando un lugar a niñas desprotegidas y marginadas por la sociedad.La primera vez que llegó a la comunidad, múltiples mujeres, niñas, adolescentes y alguna que otra anciana le recibió con una bienvenida que le sacó lágrimas y muchas risas. No era más invisible y aunque aún estuviese con la guardia alta, se había permitido conocer a la gente a su alrededor. Pronto encontró un nuevo hogar, un sentido de pertenencia, una familia que era unida y lo más importante es que, no le abandonaría.La pequeña no se sorprendió con la facilidad que su corazón se sintió calmado y como cada una de ellas se había hecho camino hasta el.Con los años Lily fue creciendo, convirtiéndose en el ave libre, independiente y curiosa, como las aves que solían habitar en la marisma. Aprendió a dejar los miedos atrás, a enterrar y sanar el recuerdo del abandono de su familia.La comunidad se encontraba donde el río se unía al mar, la naturaleza tomaba su lugar y los cangrejos cantaban donde las olas rompían.Al cumplir sus 16 años ya contaba con un enorme conocimiento y un don sobre la tierra, las plantas y los animales a su alrededor, era casi mágico la forma en que la joven y la naturaleza se convertían en un mismo ser. Laurie lo había notado desde que la vio por primera vez en aquella marisma fría, escondida entre las hojas presenció un acto de amor. Aquello era respeto por la vida." El sol se estaba ocultando y una lluvia pronto caería sobre los hombros de la joven, pero esta se vió frenada al notar un plumaje a unos metros suyos. Un ejemplar de una gaviota yacía lastimada de la pata izquierda, atada a lo que parecía ser un plástico que le impedía moverse, la sangre estaba seca alrededor del plástico y probablemente tenía ahí desde hace horas a juzgar por su posición. Se acercó con cuidado, ganándose la confianza del ave que le veía expectante con cada centímetro que se cortaba de distancia, hasta que finalmente los dedos de ella rozaron suavemente la plumas sedosas, la gaviota se dejó tomar por la niña. Quien sacó un pequeño metal filoso del bolso de sus pantalones, colocando la punta con cuidado contra el borde del plástico duro que parecía no ceder al filo, tal vez no era suficiente pero la niña observó sus manos como quien tiene otra idea, con mucha fuerza y varios intentos por romperla, fue que logró romperlo, lastimando sus dedos en el proceso. Un graznido se escuchó seguido de un aleteo, probablemente en gratitud por la niña de cabellos rubios mientras esta miraba alejarse al ave entre las copas de los árboles." Aún en sus 16, atravesaba un momento crucial en su desarrollo hormonal, pues los celos cada vez eran más fuertes y la medicina no ayudaba, el deseo sexual únicamente se acumulaba y en ocasiones le nublaba el juicio o tiraba del dolor, las mujeres en su mayoría eran humanas, algunas pocas betas, pero ella era la única omega, así que la medicina no era lo suficientemente fuerte como para calmarle. No odiaba su condición de omega, pero odiaba el no poder encontrar consuelo cuando el celo llegaba, incluso si llegaba acudir con algunos humanos de la ciudad, la satisfacción duraba tan poco, pero era lo que había.Actualmente Lily tiene 18 años, es guardiana y sucesora del elemento tierra, mismo don que había desarrollado con el tiempo y terminaría obsequiando de la abuela Laurie con el fin de ser ella quien tome responsabilidad en la comunidad así como el hábitat a su alrededor.

Abierta a cualquier tipo de rol y dispuesta a crear tramas diferentes.